Un testigo dijo que acordó con Adorni un pago extra de 65 mil dólares
Adorni acumula deudas y operaciones sospechosas por el departamento de Caballito. El hijo de una de las jubiladas que financió la compra del inmueble reveló que el jefe de Gabinete le debe dinero por las refacciones. Los gastos que apila el vocero. Por Irina Hauser. Con cada nuevo testigo, aparece algún dato adicional que complica a Manuel Adorni en la causa por enriquecimiento ilícito. Pablo Feijoo, el hijo de una de las jubiladas que le vendieron al jefe de gabinete el departamento de Caballito, declaró ante el fiscal Gerardo Pollicita que al margen de los 230.000 dólares que pactaron por el inmueble, también acordaron una suma adicional de 65.000 dólares por las refacciones, que el funcionario aún adeuda.
Pero esto último fue de palabra, no quedó documentado. Así el valor de
la propiedad se eleva a 295.000 dólares más gastos. Feijoo se reconoció
como el artífice de la compraventa y dijo que aunque en un comienzo
tenía pensado obtener 345.000 dólares no le importó bajar el precio
porque quería quedar bien con el funcionario y creía que podía ser una
buena publicidad para futuros proyectos.
Feijoo es desarrollador
inmobiliario –integra la empresa TSJ Group S.R.L— y es el hijo de
Beatriz Viegas, una de las jubiladas que primero le compraron el
departamento de la calle Miró al 500 al exfutbolista Hugo Morales con la
idea de hacer “un pasamanos” y venderlo pronto, según declaró ella. La
otra es Claudia Sbabo, cuyo hijastro, Leandro Miano, participa de la
misma firma. Las mujeres adquirieron el inmueble por 200.000 dólares.
Feijoo les propuso el negocio. El exjugador de Lanús testificó que
necesitaba vender rápido y que la vivienda estaba en muy malas
condiciones, por eso aceptó un precio que no se corresponde con el valor
de mercado, que ronda los 2500 dólares el metro cuadrado. Los dueños de
la inmobiliaria que intervino originalmente, Rucci, lo habían publicado
a 375.000 dólares y dijeron ante el fiscal que se podía vender a
345.000. Le dijeron a Feijoo que tenían interesados para volver a
venderlo y obtener una ganancia y él les dijo que ya tenía un comprador,
por Adorni. Feijoo y el jefe de gabinete se conocen del grupo de madres
y padres del colegio al que asisten los hijos de ambos. Una de las
hipótesis es que la compra de entrada haya estado destinada al
funcionario con una modalidad que le permitiera justificar esa
adquisición.
La cifra que manejaba la inmobiliaria es la misma que
señaló Feijoo como la que se correspondía con su aspiración. Pero dijo
que cuando apareció la posibilidad de venderle a Adorni le propuso
300.000 dólares y al final accedió a bajar el precio, porque suponía
que, aunque se quedara sin ganancias, le terminaría redituando a futuro.
De todos modos, aclaró que tampoco es que le gusta perder plata. Lo
cierto es que, al final, lo ocurrido le generó publicidad negativa.
La nueva explicación
Así
las cosas: las jubiladas compraron a 200.000 (algo que Feijoo
confirmó), y le vendieron a Adorni a 230.000, pero aceptaron –hipoteca
mediante— que él solo pague 30.000, cerca de un 15 por ciento del
inmueble. El resto se saldaría en noviembre de 2026. Hasta aquí se trata
de una operación atípica en el mercado inmobiliario de la Ciudad de
Buenos Aires, sin contar que ese valor no es el de mercado.
Las
notorias refacciones generaron más dudas en la fiscalía de Pollicita
respecto de quién las pagó y su valor real. Las jubiladas dijeron que no
recordaban mucho al respecto. Feijoo sostuvo que él acordó con Adorni
que devolvería 65.000 dólares con el resto de la deuda. Es decir, no lo
canceló todavía. No hay registro documental de esto en ningún lado, y él
lo admite.
El desarrollador entregó al fiscal algunos comprobantes
de materiales que compró para la remodelación que hizo que el
departamento pareciera totalmente nuevo: el baño, la cocina, la
grifería, las luces, el piso de toda la propiedad, los muebles, los
espacios exteriores, todo fue refaccionado a punto tal que el inmueble
parece otro. Feijoo dijo que como constructor puede conseguir todo más
barato.
La casa de Indio Cua
Otro testigo que se presentó este
miércoles es Juan Ernesto Cosentino, que le vendió a Adorni y a su
esposa, Bettina Angeletti, la casa en el country club Indio Cua, en
Exaltación de la Cruz, el 15 de noviembre de 2024. La operación figura a
nombre de ella y había sido omitida en el anexo de la declaración
jurada del jefe de Gabinete, quien ya con la causa en marcha presentó
una rectificación.
Cosentino dijo la pareja le quiso comprar el
inmueble con 20.000 dólares en efectivo y una hipoteca de 100.000
dólares del departamento donde vivían antes en Parque Chacabuco. El no
les aceptó la propuesta. Para resolver, Adorni les vendió la hipoteca a
dos mujeres policías, Graciela Molina y Victoria Cancio (madre e hija),
quienes le prestaron el dinero con un interés del 11 por ciento anual. A
ellas todavía les debe 70.000 dólares. Se las había presentado la ya
célebre escribana Adriana Nechevenko. Con 120.000 dólares se hizo la
operación. El country cobra, además, 5000 dólares a modo de ingreso.
Esta
semana debía declarar Matías Tabar, quien estuvo a cargo de las
refacciones en la casa de Indio Cua, pero fue reprogramada para el 4 de
mayo a las 11 horas.
Un nivel de vida top
El objetivo primordial
de la investigación es establecer si Adorni elevó su nivel de vida desde
que ingresó a la función pública con Javier Milei y que pueda
justificar sus gastos con su sueldo de funcionario (que al comienzo no
llegaba a 3,5 millones de pesos y hoy ronda los 7 millones) y los
ingresos de su esposa como coach ontológica. Por lo pronto queda claro
que incorporó dos inmuebles a su patrimonio desde que es funcionario:
primero la casa del country y luego su vivienda actual en Caballito. Ya
puso dinero en efectivo para esas operaciones: 25.000 dólares en un
caso, 30.000 dólares en el otro y canceló ya 30.000 de la deuda con las
policías. En esa cuenta faltan otros gastos de arreglos y escribanía,
más sus desembolsos habituales (desde el colegio privado de sus hijos,
cobertura médica, expensas, servicios, y otros). Ya parece difícil que
cierre la cuenta.
A todo esto hay que sumar los viajes. Cuando salió a
la luz la travesía en vuelo privado a Punta del Este –que costó
alrededor de 9000 dólares y habría pagado el periodista Marcelo
Grandio--, Adorni dijo que hacía un año y medio que no se tomaba
vacaciones y que no veía a sus hijos. Pero se confirmó que viajó a Aruba
con toda la familia el 29 de diciembre de 2024 hasta el 10 de enero de
2025, que los pasajes costaron 1440 dólares cada uno y la estadía habría
sido en un “all inclusive”.
El fiscal pidió más información a
empresas de turismo y aerolíneas sobre viajes del funcionario en el año
previo asumir con el gobierno de Javier Milei, como para comparar el
tipo de viajes, la modalidad de compra y formas de pago y las
categorías. Por lo pronto, hay indicios de que durante los últimos dos
años habría visitado otros destinos en familia: Río de Janeiro, Iguazú,
Chapelco y Bariloche, entre otros. Pollicita aguarda información.
Entre
sus últimas medidas Pollicita se enfocó en la posible existencia de
operaciones de Adorni y Angeletti vinculadas a “plataformas de pago,
billeteras virtuales, cuentas digitales, productos de inversión y
eventuales operaciones con criptoactivos”. Les requirió informes a
empresas donde se habrían registrado alguna actividad de ellos: Mercado
Libre S.R.L. (Mercado Pago), BTC Trade S.R.L., Brubank S.A.U., Open Bank
Argentina, DLP Capital Partners, Digifin, SG Financial Technology (Ágil
Pagos), Credencial Argentina S.A., Montemar Compañía Financiera S.A.,
Banco Industrial y Personal Pay (Micro Sistemas S.A.U.)”. El fiscal
quiere analizar los legajos, cuentas, tarjetas y todo rastro de
movimiento de fondos.









